
Como el título lo indica, esta entrada consiste en contarles brevemente lo que para mi corta edad -ejem- ha sido
la cosa más fea que he visto. Pues en el verano, cuando fui a mi Universidad a pagar el pase con un calor de puta madre, andaba sola y entera aburrida mirando por la calle si había alguien conocido (sí, a esas alturas ya estaba echando de menitos a mis amiguitos). Y justo ahí, afuera de un Colegio de niñas, había un hombre de unos 30 años aproximadamente con una niñita de unos 2 ó 3 años en su brazo, debo suponer que eran padre e hija por la relación de afecto que hasta ese momento pude apreciar. Se suponía que yo, desde enfrente y al otro lado de la calle, debía seguir caminando y mirar hacia donde iba, sin embargo algo me detuvo, y eso fue el creer que había visto un beso entre el hombre y la niña.
A er, calma'o
QUÉ CHUCHA?
Sí, era un beso en la boca, y no era de esos piquitos de algunos padres con algunos hijos que se supone que son de afecto (aunque en lo personal los encuentro bien feos), sino que era con ganas, intenso, casi apasionado, y si me apuran un poquito, diría yo que con mucho labio (sería muy
hocicón de mi parte decir que fue con lengua porque no lo vi, pero lo del labio con cuática sí). Y adivinen qué... la niña disfrutaba los besos de su padre, se reía alegremente de la muestra de afecto de aquel hombre que la sostenía con un solo brazo en su regazo.
Y yo, al otro lado de la calle miraba al weón con cara de asesina, sentía una rabia interna de esas que te afloran cuando no te para la micro en tu paradero pero elevada su potencia. Incluso, me salió lo flaite y quise gritarle y encararle, pero de pronto me dije '
¿no seré yo la degenerada?'