Mi segundo post en este espacio no tiene otro afán más que de contar que hoy caminé largamente por el centro bajo la lluvia. Eso es todo. Era de noche, yo estaba en casa de unos amigos y me fui de un momento a otro, cuando ya no quise estar más ahí. Buscaba otra cosa. La calle y la soledad parecían propicios para encontrar ese algo, una aventura o lo que sea. Sabía que no pasaría nada, solo estaba escapando. No llegaría a ninguna parte, pero no importaba. Siempre se puede hacer algo. Me inventé un panorama fuera de lo corriente, me sentía libre y sin restricción de horario. Dirigí mis pasos a Bellavista, pensando en entrar a algún lugar y tomar algo. Veamos qué pasa, pensé. Sin embargo, cerca de Manuel Montt me abordaron de manera violenta unas niñas más chicas que yo en tamaño y edad, flaites. Eran tres, una de ellas me increpó porque había mirado a su pololo. Yo pensé WTF y me corrí. Me dejaron tranquila, pero me asusté, y la seguridad de un comienzo se disipó rápidamente. Lanzarse a la vida. Seguí caminando, la lluvia cada vez más densa terminó por empaparme y me dije que estaba siendo masoquista, así que tomé una micro y me fui a mi casa. Yo sabía que no llegaría a ninguna parte. Conozco bien mi ciudad, las mismas calles, los mismos edificios. Ahí seguía yo, atrapada.
En la micro se sentó un niño flaite al lado mío. Le observé, sus dibujos en su cabeza afeitada, su iphone, su ropa holgada en su cuerpo flaco. En un momento intentó establecer conversación con otros niños flaites que estaban atrás de nosotros. Su hablar es distinto. De todas estas observaciones a lo que puse particular atención fue a la manera en que yo daba cuenta de ellas. Son distintos a mi y me pueden llamar la atención por eso, pero esto no es algo obvio. Aplicando filosofía, el flaite como el Otro y una mirada normalizadora, paca, que da cuenta de la diferencia. Fin. Y desde esto deseé abordarlo de otra manera, meterme un poco en su espacio, sinceramente. En su iphone tenía una foto de un bebé, supuse que sería su hijo. Venía de La Pintana, qué haría en Maipú, tan lejos. Le pedí permiso para bajarme de la micro. Tenía unos ojos amables. Fue reconfortante mirarlo, y fue como si la otredad ya no aplicara, fue como si algo de mi se compartiera con él. Y encuentro a la vez tremendo todo este relato de él que no logra hacer suya esta otredad, que lo vea desde afuera, que transforme todo esto en la descripción de una experiencia fuera de lo común. "Empaticé con un marginal". Cinismo. Pero podría jurar que no fue de esa manera como lo sentí. Las palabras esta vez me superan y no puedo transmitirlo. Fue otra cosa. Fue como aire.
En la micro se sentó un niño flaite al lado mío. Le observé, sus dibujos en su cabeza afeitada, su iphone, su ropa holgada en su cuerpo flaco. En un momento intentó establecer conversación con otros niños flaites que estaban atrás de nosotros. Su hablar es distinto. De todas estas observaciones a lo que puse particular atención fue a la manera en que yo daba cuenta de ellas. Son distintos a mi y me pueden llamar la atención por eso, pero esto no es algo obvio. Aplicando filosofía, el flaite como el Otro y una mirada normalizadora, paca, que da cuenta de la diferencia. Fin. Y desde esto deseé abordarlo de otra manera, meterme un poco en su espacio, sinceramente. En su iphone tenía una foto de un bebé, supuse que sería su hijo. Venía de La Pintana, qué haría en Maipú, tan lejos. Le pedí permiso para bajarme de la micro. Tenía unos ojos amables. Fue reconfortante mirarlo, y fue como si la otredad ya no aplicara, fue como si algo de mi se compartiera con él. Y encuentro a la vez tremendo todo este relato de él que no logra hacer suya esta otredad, que lo vea desde afuera, que transforme todo esto en la descripción de una experiencia fuera de lo común. "Empaticé con un marginal". Cinismo. Pero podría jurar que no fue de esa manera como lo sentí. Las palabras esta vez me superan y no puedo transmitirlo. Fue otra cosa. Fue como aire.
1 comentario:
Entiendo perfectamente lo que experimentaste con la otredad, pero tampoco hay palabras de mi parte para describirlo :(
Te faltó comentar que me llamaste ¬¬
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